Actividad 2: ¿Por qué letras?
Porque...
Hay preguntas que desde su formulación logran conducir al interlocutor por lugares insospechados, tanto que la respuesta puede no ser una sola, como un serpenteo de ideas entre lo que es y lo que respondes a través de la condescendencia. ¿Por qué letras? Siempre me ha parecido una pregunta peliaguda, muy arriesgada. Gran parte por el hecho de que suelo no estar convencido de mí mismo. Temo que la respuesta no sea absoluta, que no cumpla con el estándar y que la conversación se obstruya con un oyente resignado a creer en mi palabra sin saber realmente que es lo que estoy tratando de decir (comenta con un corazón, si te ha pasado).
Cuando era un niño acostumbraba pedir las cosas con base en el llanto, en autolesiones y pataleos. Hasta que por la desatención de mis padres me llegaron las palabras de la boca de una tía que me cuidaba. Después debió arrepentirse porque ya no pudieron callarme. Y así como no queriendo, las letras fueron trazando su maquiavelico plan sobre mí. Solía jugar a ser esto y ser aquello, siempre cambiándole la historia para entretener a los amigos que preferían arriesgarse a parecer loquitos imaginando cosas en la calle, que jugando canicas o andando en bicicleta. Por eso la bicicleta me llegó tarde.
Llegó más tarde que el amor, y como ese no anda sobre ruedas cuando cursaba la secundaria abrí mi primer libro para impresionar a una niña. Así de terrible. Quisiera decir que me funcionó, pero en todo caso yo no estaría escribiéndoles esto ahorita. A partir de aquel momento diría que no volví a ser el mismo, pero creo lo único que pasó fue darme cuenta de lo que ya se cocinaba: cuando leo mi cabello se enchina.
Una vez abierto el espejo, que es el libro, ya no lo solté. En la prepa estaba esta incertidumbre entre letras o música porque la música siempre le ha estado picando las costillas a las letras. Al final me decidí por las letras porque para entonces escribir se había convertido en una necesidad arraigada a lo que soy.
Yo no llegué a la carrera deseando grandes cosas ni tampoco con un proyecto super estructurado, palabras más, palabras menos. Yo estoy y sigo aquí porque la lectura y la escritura son actividades que se transformaron en el amor que constantemente he buscado. Las habilidades lingüísticas que nos proporcionan son uno de los principales factores por el que me decantado aquí y no en escritura creativa.
Ser escritor es mi convicción y no tengo dudas de los costos que eso me podrá ocasionar mañana o incluso desde hoy. Quizá ni siquiera llegué a ser un poeta menor de alguna antología a la que algún Borges pueda dedicarle una hojeada. Homero es tan frágil como cualquier otra palabra aquí ya dicha. Yo no espero más, pero tampoco menos. Quiero ser mi propio olvido. Y si en la escritura otros pueden encontrarse a sí mismos, me doy por bien servido. Por eso paso a darle las gracias a la tía que me enseñó que las palabras construyen el mundo. A mis amigos de la infancia que me regalaron la pluma a través del juego. Al amor, por cerrar su puerta pero dejar abierta la ventana. A la música que en su silencio llevó las letras a una profundidad insospechada. A la carrera por ser el baño a jicarazos que me mantiene con la actitud en múltiples perspectivas. A quien corresponda, por leerme en esta respuesta que parece más bien otra pregunta.
-Jesús Montaño

<3, no tienes que cumplir con el estándar, solo tienes que serte fiel a ti y lo disfrutarás mejor. Tu texto es muy emotivo, te mando un abrazo, gracias por compartir tu historia. Mucho éxito en todo c:
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